Este mes ha venido movidito, como nos gusta (¡Y que el ritmo no pare, oiga!) Hemos tenido nuestra segunda boda de la temporada. En unos días pondremos rumbo a Barcelona para asistir al Camp School de Bodas de Cuento. ¡Yujuu!. Y además ya estamos con los preparativos de la siguiente boda que tendrá lugar en unos días. Este mes nos ha dejado muy buen sabor de boca y hemos descubierto un sin fín de boniteces. Aquí unas cuantas.

Estaba destinado que nos conociéramos. Iba a decir que por casualidad, pero no creo en ellas. Teresa entró en mi vida hace un par de meses como el que entra como si nada, sin avisar ni hacer ruido. Como suceden las mejores cosas.

Quienes nos seguís en las redes habréis visto nuestras andaduras de este finde. Nos fuimos al Camp School de Bodas de Cuento (¡Yujuu!). ¿Sabéis los nervios la noche de antes a un viaje? Pues multiplicarlo por diez. Porque desde que nos enteramos que nos habían admitido nos pusimos como las maracas de Machín. Pusimos rumbo a Castellterçol, Barcelona. Dónde nos esperaban unos días de emoción en el Hub Rural Brugarolas.

Todavía no soy madre ("Tía novata" de primera), pero leer las palabras que me escribió Mireia, la mamá de Alejo en aquel mail, me hizo recordar que el día del amor no es el 14 de febrero, si no el primer domingo de Mayo. 

Un mes más que tachamos del calendario. ¡Que ganas tenía de que alargara el día, sacar la ropa de verano, el olor del aftersun, pasear por la playa, y cervezas frescas con los amigos. (Siempre he querido vivir dentro del anuncio de cerveza de Estrella Damm) Ese que estrenan en unos días, por cierto. Creo que el verano no sería lo mismo sin ese anuncio. He dicho.