Oscar+Gloria

 
Me vendió la moto. Sí, literal. Pensé que era afortunada, pero me equivocaba, mi suerte era todavía mayor. A las pocas semanas aquel sitio lleno de motos y olor a gasolina, era el punto de encuentro de nuestras miradas mas cómplices. Hasta creo haberle preguntado como se ponía un intermitente con tal de que me diera otra clase agarrada a su cintura. Cuando me di cuenta se estaba lanzando a aquel beso en plan peliculero. En él he encontrado las ganas de reírme y hacer reír. El antídoto al aburrimiento. La sensación del "yo puedo". La escalera hasta la bombilla de las grandes ideas, el elixir de la juventud y un eclipse total de tristeza. Después vino viajar por medio mundo y reservar el otro medio, mi oposición, su carrera, los sobrinos, Bellita, cantar en el coche con la música a todo volumen, reírnos hasta llorar, y nuestro gran día...
 
 
 
Pedida. Fue en casa. Salimos a cenar por nuestro tercer aniversario, a la vuelta, subiendo por el ascensor me dijo “Ves subiendo, se me olvidó la cartera en el coche” (y me lo creí, pues me casé con el hombre más maravilloso y despiste del mundo mundial :)). Cuando entré en casa me encontré todo el pasillo lleno de velas con una flecha indicando el dormitorio. En la cama una rosa y una cajita (toda la pinta de un anillo). Sin poder cerrar la boca, apareció por detrás, se arrodilló y me hizo la gran pregunta! ¿Te quieres…? Siii! Siiii! (No le dejé ni acabar, pobre!)

 
 
 
 
El novio. Vistió un semi chaqué de la firma Carlo Pignatelli, de Olegario, Valencia. Gemelos y pañuelo de la misma firma. Reloj de Hugo Boss, regalo de sus amigos. Y una gran sonrisa.
 

 

 
 
 
 
 
 
 
Horas antes. Amanecí tranquila, porque lo primero que vi al despertar fue a él, si si, rompimos todos los protocolos. Queríamos descansar para lo que nos vendría… y que mejor que como un día más, en tu cama, con la mejor compañía. Me preparé en casa de mis padres (para eso si que fui tradicional. Que sería yo sin ellos!)
 

 
 
 
 
 
El vestido. Antes de que tan siquiera Oscar me pidiera la mano, ya tenia pensado mi traje! (soy de ideas fijas, que le vamos hacer). Tenía claro que sería de Rosa Clará y nada de palabra de honor. Me encanta la sutileza, elegancia y naturalidad que muestra esa gran mujer en todas sus creaciones.
Así que cogí hora y los mejores acompañantes que una puede llevarse a una prueba de ese tipo, ¡mis padres!. Recuerdo una frase lapidadora de mi padre, “Puedes decirle a quien tu quieras que te acompañe, pero tu padre va en primera fila!” (Lo adoro). Y sentados en primera fila, cámara en mano y un manojo de nervios, elegí mis trajes y salí con el primero... Y con el segundo, y con el tercero, y con el cuarto… así hasta ocho diferentes, y ninguno me gustaba, sentía que eran preciosos pero ninguno era el mío. Ya desesperada porque no me podía creer que no encontrara mi traje, le dije a la chica, “Sácame el último, el que tú quieras, si no me gusta vendré en otro momento, tal vez no sea mi día…” Y voilé! Como por arte de magia apareció con él! (parecía que lo supiera la jodía). El modelo es "Olvido", de la colección Two para Rosa Clará. Le añadimos un broche de pedreria y brillantes en el tirante (¡algo prestado!).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Complementos. Llevé unos pendientes en platino de mi bisabuela (¡algo viejo!). Una pulsera de Swarovski, regalo de mis suegros. Mantilla y un precioso tocado.
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
El ramo. Me lo hicieron en Burjassot, Flores Antonia. Era un bouquet de rosas color fucsia. Perfecto para el traje, ya que quería que contrastara con el vestido.
Se lo regalé a mi mejor amiga, no se esperaba nada y su cara fue lo mejor.
 
 
 
 
 
 
 
 
El coche. Fue regalo de mis padres (No, no lo tenemos en el garaje, fue sólo para ese día) :). Nos encantan los coches antiguos, y pensamos que podía quedar muy elegante. El modelo fue un Rolls Royce de 1961, en color negro.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
La ceremonia. Soy fallera desde los 3 meses, que mejor testigo para sellar nuestro amor que la Catedral de la Virgen de los Desamparados. Fuimos, pensando que sería imposible, ya que está muy solicitada. Por suerte nuestra, tenían dos sábados libres en 2012. Uno en Agosto y otro en Noviembre. (Va a ser que en Noviembre, oiga). Y después de un año y siete meses tachando días del calendario llegó nuestro día!
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El banquete. Lo celebramos en Jardín de Azahares, Catarroja. Buscábamos un lugar intimo y acogedor que pudiéramos moldear a nuestro gusto. Nos encantaron sus jardines y el trato fue lo mejor.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Momento especialTres momentos que marcaron sin duda ese día, fue cuando fui hacía la Virgen en el coche cogida de la mano de mi padre todo el camino (intentaba tranquilizarme, pero él estaba peor que yo). Otro, cuando caminé hacía el altar y lo vi al final del pasillo (Ni amigos, ni familiares… sólo él). Y otro, estando algo más relajados en el cóctel, nos reunimos las amigas y una de ellas nos dio la gran noticia de que estaba esperando un bebé!
 
 
El Vals. Se paró el mundo con “La Vie en Rose”, interpretada sólo con trompeta. Al medio minuto rompimos con una salsa de Marc Anthony.
 
 
 
 
 
 
 
Honey Moon. De luna de miel nos fuimos a Tailandia. Sin duda, el mejor viaje de mi vida. Empezamos en Bangkok. Compras, primeros templos, gentío de una gran ciudad y cena en el piso 63 de un rascacielos. Nos fuimos hacía el norte. Poblados, colegios, más compras y templos y paseo por la selva en elefante. Oeste. Poblado de mujeres jirafa, reparto de juguetes por sonrisas, y sentirte que estás regalando oro. Campamento de tigres, budas y paseo en lancha hasta Laos. Rumbo al Sur. Playa. Más playa y relaxing cup of the cafe con leche! :)