Damian+Rut

Pedida. Mi pedida de mano no fue muy espectacular. Lo que sí fue, emocionante. Estábamos de comida familiar en Madrid. Momento postre. Se levanta Damian y saca una cajita. Y allí, delante de todos me hace la gran pregunta. (Aun no había terminado la frase, ya estaba saltando y diciéndole que ¡Sí!).

 

Horas antes. Nos vestimos los dos en casa. ¡Pero no nos vimos!. Él se fue enseguida, yo me hice un poco más de rogar.

 

El vestido. La história de mi vestido es larga. Fui al Corte Inglés. Me compré uno monísimo. Había que retocarlo. Cuando fui a la prueba... ¡Me habían cambiado el vestido! Y no por otra talla, si no por ¡otro modelo!. No sé que pasó, sólo sé que ese no era mi vestido y cada vez faltaba menos tiempo. Le cogí manía. Y a diez días de la boda, llamé llorando a mi madre... Ese vestido no me lo ponía y no me lo ponía. Los padres, que són únicos, salieron a recorrerse todo Madrid en busca de un vestido que encajara con todos mis requisitos. Dimos con él. Sencillo, elegante y blanco. Ideal para sorprender a Damian, que era lo que quería. El novio vistió traje chaqueta negro, camisa blanca y pajarita.

 

 

 

Complementos. Llevé una pulsera preciosa de plata envejecida que llevó mi madre el día de su boda (¡algo viejo!). Mis pendientes de siempre y una peineta, de mi mejor amiga (¡algo prestado!).

 

 

 

 

 

El ramo. Me lo hicieron en una floristería de Bétera, Poblaflor. Les dije que lo quería sencillo y de color naranja, para que contrastara con el vestido. Acertaron de pleno, me encantó.

 

 

 

El coche. Llevamos un Audi A7 sport, regalazo de mi cuñado Tito, que nos hizo de chofer y todo. Encajaba a la perfección con nuestro estilo, moderno y atrevido.

 

 

Ceremonia. Fue en los juzgados de Paterna.

 

 

 

 

 

 

Banquete. "La cuina de Pilar", en Valencia. Un restaurante que nos enamoró desde la primera vez que lo vimos. Por no hablar de la comida, todo buenísimo. La barra libre la hicimos en la discoteca "Boh Bou", de Valencia. Dónde montamos un Candy bar y un photocall divertidisimo.

 

 

 

Momento emotivo. La cara de mi padre cuando me vió vestida de novia. Inolvidable. O la de Damian, cuando me vio bajar del coche en los juzgados. Otro momentazo, cuando le dí a mi cuñada el ramo y unos regalitos para mi sobrinita que viene en camino, Es imposible quedarte con un sólo momento.

 

 

Consejo para las futuras novias. Que se dejen los nervios en casa. Que disfruten de su gran día, nosotros lo hicimos.