Crónica Quique+Natalia

De las bodas que recuerdo dónde más se ha besado, llorado, reido, cantado y despeinado como si no hubiera un mañana. (Ni lluvia). Porque aquí se bailó bajo la lluvia y bajo un cielo estrellado de una noche de mayo. No pudo con las ganas de disfrutar. Quique y Natalia se daban el "Sí, quiero" y contaron con Señor y señora de para su gran día.

El día comenzó tranquilo. Nublado. Con preparativos. Ultimando. Con ilusión. Y con nervios. (Me encanta esa sensación en el estómago. Como la noche del 5 de enero). 

El vestido de la novia es de Manu García, (un modelo de espalda impresionante que captó todas las miradas). Lo que llevó prestado, los pendientes. Realizados en brillantes y oro blanco. Y la cara del novio cuando la vio entrar, lo más. (¿Os he dicho alguna vez que es mi momento preferido de una boda?)

Para la decoración de la iglesía, contamos con Esther, de Flores Antonia. La flor escogida fue la paniculata y las rosas. La ceremonia tuvo lugar en el Seminario San José de Godella. El banquete lo celebraron en Masía Siglo XIX.

La decoración de las mesas fueron jaulas blancas llenas de flor y velas. La mesa presidencial, además llevaba sus iniciales en madera, que les hizo a mano, el artista de un familiar de la novia.

Natalia & Quique son únicos, con sello propio. Sin duda, en su gran día, tenía que estar reflejado. El corner de bienvenida lo dio una pizarra que anunciaba el gran día.  Para el seatting plan, optamos por unos vinilos de música, como buenos melómanos que son. Tendidos con pinzas de un panel que pintamos para la ocasión en tonos mint, gris y blanco. Para descansar los pies de los tacones y hacerse un par de selfies, optamos por hacer un sofá de balas de paja.

El rey de la noche fue el señor candybar. Digo "señor" porque aquello no fue normal. Había de todos los colores y tamaños. Para todos los gustos. Pequeños y mayores. Bombones de Mr. Wonderful. Golosinas. Rosas de lenguas de pica pica. Y cake pops de bizcocho de coco y chocolate blanco, de Dulce Roseta.

Nadie se quedó sin dejarle una felicitación a los novios en el rincón de firmas. Una lámina dónde dejaban su huella con el dedo. Y un libro de Mr. Wonderful.

Para el photocall, empleamos el mismo panel con vinilos del seatting plan. Además, el fotógrafo Vicente Forés, imprimia en directo la foto para que cada invitado se la llevara o firmara a los novios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Queremos felicitar a los Señores de Blasco por aquel día tan increible. Y sobre todo por la confianza depositada en todo el equipo de Señor y señora de. Gracias por hacernos disfrutar tanto de los preparativos. Y por dejarnos ser partícipes de vuestro día. (Vale, reconozco que lo pasamos un poco mal cuando empezaron a caer cuatro gotas. Hiper-ventilamos cuando vimos caer granizo, pero al final todo salió rodado y fue un día dónde no importó nada más que verlo al final del pasillo. Su cara. Su sonrisa. Y toda la gente que fue testigo del amor). Bailamos bajo la lluvia y hubo mucho, pero que mucho amor. Un millón de felicidades bonitos :)

 

¿Que os ha parecido la boda de Natalia & Quique?

¡Feliz Martes!