Crónica Lorena+Javier

Tres hurras por los novios que hacen lo que quieren en su gran día. Que llevan camionetas como coche de novios y que se visten juntos. Porque no está escrito en ningún lado como tiene que ser tu día. Eso sí, pasará volando, de eso estoy bien segura.

La aventura comenzó desde el minuto cero en Valencia. Yo llevaría una maleta de dimensiones desproporcionadas para un fin de semana y ella flequillo en la cara y una chaqueta vaquera (por si refresca por la noche). Con esas descripciones no fue dificil encontrarnos. Era mi compañera de viaje y aventuras (Y futuro integrante del equipo de Señor y señora de) :) Entramos en modo bucle enseguida, hablando de un sólo tema, bodas. Fueron unas cuantas horas en AVE que pensé que se me haría eterno y sin embargo, se me pasaron volando.  Estábamos tan abducidas por lo que nos rodeaba y por ese finde tan genial que casi nos metemos en otro AVE en dirección a Bilbao, nada más llegar. "¿Pero ustedes dónde van? ¡A Zaragoza, a la #cuentiofi de Bodas de cuento! Están en Zaragoza, señoritas"  Y la posterior cara del revisor nos hizo bajar de la nube a la que nos habíamos subido en Valéncia.

Una vez acomodadas en el hotel con todas las compis, tuvimos tiempo para conocernos y salir a cenar por Zaragoza. Pero prontico a la cama que al día siguiente sería un gran día. (Os prometo que en pleno mes de julio me hicieron sentir como la noche del 5 de Enero, y eso que aun no habíamos conocido en persona a los #cuentis).

Ver a Jose y a Wendy en la puerta de pie, hizo que reflexionara que la vida va de cumplir sueños, y que yo acababa de cumplir uno en ese instante.

El finde transcurrió entre anécdotas y temario. Había mucha tela que cortar y no podíamos parar. Bueno sí, para comer y cenar. Pero el buen rollo y la cercanía estaba muy presente y no cesó en ningún momento. Y ahí la conocí a ella. Lorena. Soñadora, valiente y muy "echá pa alante". Compartimos sueños, ilusiones y aventura aquel finde de julio.  Y así como quién no quiere la cosa acabamos hablando de bodas (fijate tú). Me contó como fue su día. Y yo no podía ni pestañear. "¡Para, para, para ¿Que hicistéis que?" Pués sí, no es que se vieran antes de la ceremonia, es que se ayudaron a vestirse el uno al otro. Me pareció un momento de lo más intimo. (¿Puede haber algo más bonito que comenzar así el día?). ESE momentazo sólo es apto para valientes y románticos empedernidos, como ellos.

 

 

El espacio de la ceremonia y posterior celebración es la Dehesa de la Cenia, en León. El vestido de la novia es de Jesús Peiró. El tocado (hecho a mano y a medida) es de Nory tocados. Los zapatos, rosa empolvado de Jimmy Choo. Los pendientes y el colgante de Antonio Soria. El novio iba vestido con un traje a medida de El Corte Inglés. Calcetines de Hugo Boss y zapatos de Ángel Infantes. La decoración floral de la ceremonia fue obra de Campo y jardín. Y las fotazas son obra de Sara Lázaro.

¿Que os ha parecido la boda de L+J? ¿Es para morir de amor con ese momento TAN romántico o es cosa mia?

¡Feliz Viernes!